RUMBO A SUDAFRICA 2010

Foto

Foto de Enrique Galeana Laurel

Dejaron las gradas que eran las tribunas y se metieron a la cancha, iban estrenando uniforme. Más o menos quince muchachos con una playera amarilla y un chor cafecito. Unos tres o cuatro balones. Hicieron ejercicios de calentamiento y los del equipo contrario los miraban apantallados. Han de ser bien buenos, quizá pensaban al ver a esos muchachos de amarillo pateando el balón calentando a La Araña Maciel: Luis Pérez, el hermano de Puyo, de gran fama en el futbol de Atoyac. El entrenador CEMEPA eligió el cuadro y Chava Ruiz sintió ñáñaras: iba a jugar, cabrón; en la Mariscal, cabrón. Chava pateaba el balón y jugaba futbol pero eso es un decir. El jugaba en el playón por el Cuyo Tomate, con Chano El Cuche, El Tigre y el Pavo. Su labor consistía en subirse y esperar pases por la extrema izquierda para correr tras el balón y centrarlo. Allí lo cabecearían los centros delanteros, los buenos, y quizá cayera un gol. Pero ahora estaba en la Mariscal.

En esa misma cancha pero hace muchísimos años, cuando Chava Ruiz era niño, estaba viendo como los Cafetaleros tendían las credenciales en el pasto simulando la alineación: iban a jugar contra el temible equipo de Corral Falso en donde jugaba Nelson, el goleador. Alguien de los de Corral Falso, El Leon FC. parece que se llamaba el equipo, se acercó y vio la alineación. Entonces les dijo am los que estaban en cuclillas formando el cuadro:

—Si juega El Chino, no jugamos.

No manches. Pos si el Chino era la estrella de los cafetaleros. Me refiero al Chino Segura. El y Ramón Nava, El Coyuca, Conce. Eran las estrellas del futbol atoyaquense.

–Es que no congeniamos con él. Dijeron los de Corral Falso.

Chava Ruiz veía la escena asombrado. Esos eran sus ídolos. En otras ocasiones también conseguía permiso de su mamá y se iba a la cancha a ver los juegos: Allí estaban El Cerillo y Ramiro, de San Jerónimo para reforzar la selección de Atoyac cuando venía un equipo de México. No venían los meros buenos, siempre venían las reservas, pero para el pueblo de Atoyac era la gran sensación. Y la selección de Atoyac no era cualquier cosa, nunca le ganó a esos equipos pero se defendía bien. Había espectáculo.

Y ahora Chava Ruiz, con unos tacos nuevecitos que rechinaban al pisar el pasto, se quedaba en el medio de la cancha para tomarse la foto para la historia. Enrique Galeana, ahora profesor y muy buen escritor, abría la formación; Daniel Campos, El Chino Wong, un cabrón de colima o no sé donde, que llegó a laborar a Inmecafé; Luis Pérez, Víctor Meza, Humberto Barraza, de Sinaloa; César Flores, El Gato, César Meza y Mario Quiñones, el refuerzo procedente del antiguo equipo Villagol. Obviamente este cuadro no ganaba, había jugadores muy buenos pero la mayoría eran muy malos para el juego de la patada. En la banca se quedaba El Chueco, ese sí era bueno para los tiros a larga distancia. Estaba lesionado y entraría solo si la goleada era estrepitosa, lo cual solía ocurrir más que frecuentemente. En la banca, esperando la llamada para auxiliar, se quedaba el Ing. Castaños, El Jarosh-men, El Lic. León y un refuerzo muy bueno, La Perra. Qué lástima que los años han ido formado una muralla de niebla en mi memoria y no me acuerdo ahorita de otros nombres.

Pero aquella foto para la historia, realmente fue para la historia: ahora la hemos utilizado con Enrique Galeana para mandársela a un amigo de aquellos tiempos: El Sr. Acevedo, que fue el primer Delegado de Inmecafé que impulsó el deporte en la Institución: construyó canchas para tenis, para basquetbol y colocó fierros para hacer ejercicios en el jardín de Inmecafé. Según supe, recientemente obtuvo un premio en el deporte del golf, aunque también obtuvo una alerta del corazón.

TAPATE LOS SONIDOS

Estoy estudiando Ciencia Política pero en realidad desde que era joven (uhhh) ya sabía que política es el arte de tragar mierda sin hace gestos. Bueno, este video trata sobe eso. Tu ves si lo ves

pero tapate los oídos porque algunas palabras pueden lastimar oídos tiernos.