ANDRES MANUEL

Marcha9aok

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EL PASADO RECIENTE

Atendiendo rigurosamente la teoría del cambio político en su apartado de las transiciones, podríamos afirmar que la transición política mexicana terminó el 2 de julio del 2000[1] y se inició entonces una fase postransición llamada instauración democrática (Cansino, 2005). Esta fase se caracteriza por la disolución del entramado del viejo régimen y pasos graduales y firmes hacia la etapa de consolidación democrática ( Morlino, 1986). Hasta qué punto se cumplen estas condiciones es materia de investigaciones que van más allá de este breve ensayo sobre todo si se toma en cuenta el retroceso que sufrió esta instauración democrática en las elecciones de 2006.

Aquí me concreto a señalar el contexto en que se desenvuelve Andrés Manuel López Obrador (AMLO) visto como un actor político de indudable relevancia pues desde que asume la jefatura de gobierno del Distrito Federal en diciembre de 2000 prácticamente dicta la agenda política nacional con sus conferencias diarias de las seis de la mañana. El caso de los videoesándalos que aperturan la etapa de la guerra sucia en su contra y el apoyo concitado en su favor en la lucha contra el desafuero confirman su importancia en la historia política mexicana reciente. En nuestros días, está perfilado como el candidato de la izquierda partidaria y de un sector importante de ciudadanos sin partido, anotando esto solo como una posibilidad pues en el interior del Partido de la Revolución Democrática (PRD) hay impulsos muy fuertes a una candidatura diferente.

Como la mayoría de las figuras importantes del PRD AMLO proviene del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Allí inicia su carrera en 1976 en el Estado de Tabasco logrando la dirigencia de su partido y aspirando en dos ocasiones a la gubernatura. Los resultados electorales le fueron adversos y desde allí AMLO tomó la característica que a lo largo de su trayectoria le acarrearía severas críticas de sus correligionarios a la par que el apoyo de multitudes: se volvió un contestatario del régimen.

Habiendo asumido la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal de inmediato puso en marcha políticas públicas para beneficiar a las capas más pobres de la población que se resumen en su eslogan “primero los pobres”. Esto en su momento fue criticado como populismo[1] y sin embargo, medidas como el apoyo a las madres solteras, la pensión para adultos mayores, el seguro popular, han sido después banderas de campaña de políticos de diversos partidos. Esta política asistencialista que permeó todo su accionar social le atrajo un gran apoyo popular. En el aspecto técnico administrativo puso en boca del pueblo el eslogan “honestidad valiente” y logró que se le identificara con un político alejado de y contra la corrupción oficial. En el aspecto económico se abrió a los empresarios y

hubo una fuerte inversión de parte de estos dejando de lado cualquier temor de que sus capitales estuvieran en peligro. Pero es en lo político donde AMLO se catapultó: toda su gestión en el distrito Federal fue una plataforma para posicionarse como el más viable candidato de su partido a la candidatura presidencial de 2006.

Habiendo observado el enorme peligro que significaba para su situación de dominio, la élite económica con Televisa como punta de lanza atizó a la elite política a enfocar todas sus baterías contra AMLO. Así llegó el caso de los video escándalos en los que se vieron involucrados funcionarios y políticos del entorno cercano de AMLO paralelamente al inicio del proceso de desafuero. Se manifestaron abiertamente sus enemigos acérrimos: los de enfrente, representantes de los beneficiarios del sistema político imperante; los de adentro, el desinterés de la facción dirigente y, finalmente, los propios defectos políticos y de personalidad de Andrés Manuel.

Uno de los epítetos adjudicados a AMLO es el de mesiánico[1], proveniente este del sector de intelectuales[2]. Con este calificativo se atribuye a Andrés Manuel la característica de pensar y actuar como si solo él fuera la solución al problema de México: él está destinado a ser el presidente de México que resolverá la situación de pobreza de la mayoría de los mexicanos; él y solo él, debe ser el candidato al que se sujeten las mayorías. Es materia de un análisis más profundo ver cuánto de las condiciones sociales y políticas orillan a algunos sujetos políticos a comportarse mesiánicamente. En el caso de AMLO ciertamente se le observa intolerancia y tozudez en sus decisiones.

En su descargo se puede esgrimir que el político tabasqueño sometió a Asambleas de voto abierto los principales ejes a que se sujetó su accionar político. De igual manera, ante los ataques a su discurso aburrido y escasez de curricúlum universitario con que hacer frente a sus competidores, tuvo la capacidad de

adaptar su discurso al lenguaje del pueblo y utilizó magníficamente los medios de comunicación. Según un trabajo de investigación de Laura Nohemí Pérez y Enrique Cuna (2006) sobre la estrategia de comunicación de AMLO, siempre tuvo presencia en pantalla aprovechando sus conferencias mañaneras aunque teniendo cuidado de no urgir a la ciudadanía a que le diera una oportunidad de gobernar el país.

La encuesta realizada por Mitofsky en septiembre de 2004 muestra resultados altamente aprobatorios para Andrés Manuel. Allí se establece

A diferencia del Presidente Fox que divide a los ciudadanos del DF entre quienes lo aprueban y lo desaprueban, el Jefe de Gobierno mantiene en 86 por ciento el nivel de quienes están de acuerdo con su gestión, logrando además una calificación promedio de 8.[1]

2006, PINACULO Y OCASO

Julio de 2006 representa un hito en la historia de México: un personaje con deficiencias en su personalidad, con obstáculos que parecían infranqueables, con el régimen político en contra, logra el apoyo de multitudes que se arremolinan en torno a su figura. Esto sin duda se debe a su carisma[2] pero también a que representa, precisamente por su carácter contestatario ya mencionado, el punto de confluencia del hartazgo social ante un gobierno foxista que dilapidó la oportunidad de cambio y deja el país en peores condiciones de las que lo recibió.

Legorreta y Rosas (2007) en su trabajo de investigación “Andrés Manuel López Obrador como fenómeno social” apuntan que además de lo político subyace una cuestión social pues, citando a Freud, establecen que existen lazos efectivos que unen las masas derivados de la falta de independencia del individuo

y que requieren la compatibilidad de ideas con otros individuos para manifestarse abiertamente. Según estos investigadores, AMLO fue este aglutinante con el cual gran parte del país se identificó plenamente en el 2006.

2006 también es el ocaso de AMLO ya que el movimiento de resistencia a su alrededor durò hasta noviembre cuando fue investido Presidente Legítimo en contraposición al Presidente Espurio. Junto con el reflujo de las masas que se alejaron n paulatinamente por el hastío y fastidio que le causaron las movilizaciones, los medios masivos se ensañaron n en eliminar definitivamente su figura del escenario político. Por todas partes, el barco lopezobradorista hizo agua. Dentro de la izquierda, el régimen encontró valiosos aliados como el Subcomandante Marcos que se desató en ira contra AMLO, a tal grado que el académico Octavio Rodríguez Araujo irónicamente recomendó un sicoanalista.[1]

A MANERA DE CONCLUSION

Andrés Manuel López Obrador está de vuelta. Ha logrado sobrevivir al ataque del régimen, al obstáculo faccioso de su partido y al golpeteo intelectual de la izquierda. AMLO está vigente con el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) que, ciertamente, no trae el impulso de 2006 cuando llegó a estar doce puntos arriba en las encuestas electorales pero sí está mejor organizado. Seguramente el PRI se hará de la presidencia de la República y el PRD se conformará con superar su nivel de de participación electoral de 2009. La esperanza es que MORENA sea vislumbre, un atisbo de un movimiento ciudadano que pueda reforzar la intromisión del ciudadano común en los asuntos públicos, que empiece a no permitir que la política sea solo asunto de políticos profesionales y sí en cambio, entremos en un proceso de socialización de la política.

 

BIBLIOGRAFIA

Bobbio, N. et al, (2008). Diccionario de Política. Siglo XXI Editores, S.A. de C.V. 19ª, España

Cansino, César, (2000). La Transición Mexicana (1977 – 2000). Ediciones del Centro de Estudios de Política Comparada (CEPCOM). México.

–(2009)- El Evangelio de la Transición y otras quimeras del presente. Editorial Debate, México.

Centro de Estudios y Documentación Internacional de Barcelona (CIDOB), Andrés Manuel López Obrador, http://www.cidob.org/es/content/pdf/5122

Consulta Mitofsky, (2004) XV Evaluación de gobierno Andrés Manuel López Obrador. México,

Legorreta, Héctor y Rosas Enrique, (2007). Andrés Manuel López Obrador como Fenómeno Social. Universidad Nacional Autónoma de México. México.

Morlino, Leonardo, (1986). Consolidación democrática. Definición, Modelos, Hipótesis.- Revista Española de de Investigaciones Sociológicas No. 35, pp. 7 – 62 España.

Pérez, L y Cuna, E. (2006). El Posicionamiento Político de AMLO a partir de la estrategia de comunicación social del gobierno del Distrito Federal. El Cotidiano 138, p.88, Universidad Autónoma Metropolitana, Azcapotzalco México.


[1] El académico y escritor Octavio Rodríguez Araujo, ferviente seguidor del EZLN en los primeros años, que se distanció luego del movimiento, considera que más que hacer un análisis político de las palabras de Marcos habría que "consultar a un sicoanalista.- La Jornada, 8 de agosto de 2005


[1] Consulta Mitofsky, (2004) XV Evaluación del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. México. http://www.metropoli.org.mx/htm/areas/11/MitofskyDFSep_04.pdf Consultado el 12 de junio de 2011.

[2] El Diccionario de Política de Bobbio define carisma como la autoridad de un líder basada no en la legalidad ni racionalidad sino en un don que hace a los seguidores obedecer los dicados del líder.


[1] El mesianismo es una tendencia ideológica que atribuye el cambio de la sociedad a la llegada de un mesías o héroe.

[2] Incluso el politólogo César Cansino (2009), le llamó mesiánico en ocasión del bloqueo a las principales arterias de la Ciudad. El evangelio de la Transición, p. 23


[1] Política que hace constantes referencias al “pueblo” y es de tipo asistencialista. En el caso de AMLO se usó el termino peyorativamente para recalcar la peligrosidad que entrañaba para México


[1] Cansino, César (2005). De la transición continua a la instauración democrática. El caso de México en perspectiva comparada, en r Espinoza et al (coord.), (2005) Después de la alternancia, elecciones y nueva competitividad . Mèxico, UAM Azcapotzalco.

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