Flor de café, reseña de Arturo García

 

Intervención de Arturo García:

Antes que nada, agradezco al buen Julio el honor conferido para presentar éste su Quinto libro publicado porque como  escritor también, estoy seguro que tiene ya otros más en el tintero, o más bien en el teclado.

Yo también suelo escribir pero no tengo el rigor académico literario de lo que es un ensayo, una novela. Como tampoco sé de los rigores técnicos para interpretar la literatura, y mucho menos conozco de temas de amor, pasión, tensión. Por tanto voy a dar mi opinión con el único criterio que me marca la inspiración de sumergirme en esta corta, pero profunda novela.

Nuestro autor, ha venido desde lejanas tierras disfrazado de un amante y amado mancebo anónimo qué, junto con una mujer hermosa, culta e inteligente desenlaza una trama de amores y pasiones complicadas y complejas teniendo como paisaje la selva cafetalera y toda la serie de problemas sociales, económicos, políticos, ecológicos, culturales que ello puede implicar.

Por ello, me gustaría ubicar el contexto en el que estamos en este momento para colocar la obra de Julio en nuestra realidad y utilizarla como medio para reflexionar y construir acciones que transformen el status actual de la cafeticultura.

Antes de la roya, el sector cafetalero estaba en franca caída, de producción, de calidad, de organización. Con la roya las cosas se complican, más aún cuando no tenemos organización para exigir políticas y acciones que rescaten a la cafeticultura.

Estamos de nueva cuenta en tiempos de la ley de la selva, la guerra sucia de antes aflora con mayor intensidad y trata de hacer posible la desaparición de 43 estudiantes como un crimen perfecto, montando un escenario de estado que pulveriza los cadáveres y los echa al río para borrar toda evidencia. Al final, el Procurador renuncia olímpicamente para que la sociedad olvide todo. Pero no supieron que con este atroz crimen quedó a la luz la podredumbre del sistema. Seguimos esperando a los 43…

Seguimos también padeciendo gobiernos que evitan la transparencia en aras de apropiarse indebidamente del patrimonio del pueblo, pero no saben que algún día serán llamados a la rendición de cuentas.

Estamos inmersos en un proceso electoral gris, con partidos que han pervertido la política y candidatos que se colocan al mejor postor con tal de vivir del presupuesto.

Estamos hoy en una Feria que es de cualquier cosa, menos del café; gracias a que nuestras autoridades han venido dejando perder la cultura y se han dedicado a otros rubros más rentables.

Por ello quiero resaltar que este evento constituye lo único que puede resaltar hoy la fiesta de antaño del café. Gracias a la Reyna por estar y que a partir de aquí su labor sea precisamente la de promover esta cultura del café.

Ahora regreso a nuestro libro de hoy.

Resulta increíble como Julio, en un conjunto de capítulos sin nombre va hilvanando una novela-poema de 96 páginas netas y nos traslada a un mundo desconocido pero conocido y a una historia que se repite y se repite. En el marco de la historia de pasión de pasiones, porque nunca se llega al último peldaño de la escalera que es el amor.

Como si fuera hoy, recorremos los cafetales, la cosecha, el beneficiado. Vemos también los pueblos, los juegos de los niños de antes, los valientes, los borrachos, etc. Conocemos también de las historias del caféy de los cafetómanos acérrimos como lo fueron Beethoven (músico), Goehte (poéta), Balzac (escritor), Napoleón Bonaparte (guerrero), Kant y Voltaire (filósofos) hasta llegar con José Martí (poeta libertario). Pero también nos habla de problemáticas que hasta hoy siguen vigentes.

Lo que más me atrapó es el cómo a través de Dolores Bravo Galeana, joven hermosa, inteligente y culta (progresista y trabajadora le agregaría yo), concibe y construye a la mujer empoderada, empoderada en todo los aspectos incluidos los pasionales. Pero además el cómo el concepto de amor sigue siendo un paradigma que hoy se vuelve más complejo gracias el desarrollo y crecimiento de las sociedades y la tecnología comunicacional. Pareciera ser como dice Joaquin Sabina que el amor es una simple página web?

Los atributos de Dolores deben de representar un horizonte para nuestras mujeres de hoy, más que nada porque llevan sobre sus espaldas la mitad del cielo. Me refiero a su amor al café, a la gente, a la justicia, a la cultura,  al respeto por el medio ambiente y porque no,en su búsqueda por construir un nuevo arte de amar. Nuestras mujeres de hoy tienen que sacudirse de su inercia cotidiana y  asumir los valores y principios que se condensan en Dolores Bravo, lo que significaría su emancipación y total empoderamiento como género para trascender a la historia tal como lo hizo ella.

Algunos se preguntaran ¿Porqué una novela de revolución de pasiones, cuando hoy se necesitan otras cosas?. La respuesta de nuestro autor es bien clara, en el marco de las pasiones del cafetal nos ubica y nos zambulle en toda la problemática que hoy vivimos. A lo largo de cada página y capítulo encontramos en voz de los personajes desde el mundo de los talamontes hasta la organización de la gente, el funcionamiento del narcotráfico y el desplazamiento de poblaciones, las hipocrecías de la religión y el papel de la iglesia, la guerra sucia de antes, el deterioro ambiental y la desaparición de la fauna en la sierra, la importancia del agua y el bosque, los partidos chafas y los gobiernos corruptos, los candidatos que solo buscan chamba, halagos y posiciones, las tormentas tropicales, el crimen organizado, hasta el asesinato cruel del cual la propia Dolores fue víctima.

Todo ello nos lo muestra el autor en el marco de una trama de pasión de pasiones, quizá para que no nos suene tan feo…

Finalmente, nos mueve a consumir el café de nuestra tierra. Nos ilustra con José Martí: “Suntuoso oro ha servido a mis labios en esa amable taza,  que me enardece y alegra. Fuego suave, sin llama ni ardor, aviva y acelera la ágil sangre de mis venas” Y remato con la sincera Dolores Bravo Galeana: El que quiera seguir igual de guilo que no tome café. Y yo le agregaría, si quieres dejar de ser guilo, con todo respeto,  lee Flor de Café.

Muchas gracias¡¡

Arturo García Jiménez

 

 

 

 

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